• Sustentabilidad

    Sustentabilidad

    Es manifiesta, la necesidad imperiosa, de tomar decisiones con el menor impacto ecológico.

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    Fotografías

    La mirada de la ciudad, a través del lente de una cámara fotográfica. Una única experiencia de Ciudad.

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    Escritos

    Una visión personal. Una forma de vivir la ciudad con mi propia experiencia urbana.

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    Proyectos

    El diseño se manifiesta con una filosofía de respeto por el planeta. Conciencia ecológica.

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    La propia mirada, intentando explicar los fenómenos urbanos.

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    Visión

    Cada Nueva PROPUESTA generada ante una NECESIDAD, debe ser encarada sin ideas preconcebidas, de una forma innovadora y aportando una solución integral y sustentable, que no se apoya en propuestas decorativas y de moda, que nada tienen de substancia. Se trata más bien, de dar nuevas y eficaces respuestas, con el compromiso de mejorar la calidad de nuestro hábitat.

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Construir con Steel Framing en Argentina

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Próximamente, por Decreto del Gobierno Nacional, el sistema conocido como “Steel  Framing”, pasará a ser considerado como sistema de construcción tradicional. De esta forma, se pone a la par de otros sistemas  más difundidos en nuestro panorama constructivo, como los conformados por mampostería sismorresistente o estructura de hormigón armado.


Aunque ya tiene un importante desarrollo en Córdoba, de varios años, es en este último tiempo, que está cobrando más difusión y aceptación entre quienes aspiran a construir su vivienda.
Qué implicancias tiene este decreto, en principio, el cambio podría impactar tanto en los planes de vivienda social o en la obra pública, como así también en los desarrollistas privados.  También podría incluirse entre los sistemas contemplados para construcción, mediante créditos hipotecarios.  Al tener mayor difusión  y el aval del Estado, podría desmitificarse su uso, todavía poco aceptado, en los reglamentos de algunos municipios y barrios cerrados.
El Steel Frame o Steel Framing es un sistema de construcción basado en un esqueleto de acero galvanizado que conforma la estructura, diseñado para soportar las fuerzas que actúan sobre un edificio. A esa estructura, se adosan diversos materiales constituyendo varias capas, los cuales cumplen funciones de aislación térmica, hidrófuga, de rigidización y de terminación, tanto en el exterior, como en el interior. Se utilizan: lana de vidrio, poliestireno expandido (telgopor), placas de yeso, placas de OSB, membrana hidrófuga y diversos paneles de terminación. Es un sistema muy versátil, permite recibir todo tipo de revestimientos, desde texturados plásticos sobre placas cementicias, a maderas, chapas, paneles de aluminio o sistemas de fachadas ventiladas. Admitiendo revestirse, aún con materiales de los considerados “tradicionales”, como el ladrillo o la piedra.
Se incluye dentro de los “sistemas industrializados” y de “construcción en seco”, esta condición, permite mejorar considerablemente los tiempos de ejecución, ya que se libera de los plazos de secado, necesarios para las obras tradicionales lo que permite avanzar en la construcción, en menor tiempo.
Entre las ventajas que presenta, se cuentan:

Rapidez en los tiempos de ejecución de obra.
Presenta una muy buena eficiencia térmica y acústica, lo que se traduce en un mayor ahorro energético.
Es resistente al fuego.
* Tiene muy buen comportamiento estructural frente al sismo.  
Facilidad, para el tendido de las instalaciones sanitarias y eléctricas.
Muy buena respuesta al envejecimiento de los materiales que lo conforman.
Bajos costos de mantenimiento.
Al ser industrializado, tiene pocos desperdicios durante la construcción. Obras limpias.
Los costos, son equiparables a los de los sistemas tradicionales, para obras nuevas, y menores, para    ampliaciones.

 "... La principal implicancia del decreto se verificará en la obra publica. A partir de que la construcción en seco sea considerada “tradicional” no necesitará más contar con el Certificado de Aptitud Técnica (CAT) que extiende la Subsecretaría de Vivienda de la Nación a todo sistema constructivo que sea considerado "no tradicional" por dicho organismo y que pretenda ser utilizado para participar de una licitación, es decir un emprendimiento con fondos estatales. Para los constructores es una “traba burocrática” contra la que reclaman hace años.
“El objetivo que se busca con esta decisión es elevar los estándares de construcción de la vivienda social”, dijeron desde la Dirección Nacional de Desarrollo Urbano. “El decreto dará igualdad de condiciones a quienes recurran al steel frame para presentar proyectos  de vivienda social en futuras licitaciones. Explicaron que la salida de la medida es el resultado de una serie de consensos a los que llegó el Gobierno con el Instituto de la Construcción en Seco (Incose), que agrupa a los constructores y con el sector de las empresas que proveen los materiales.  
Subrayaron que la apuesta del Gobierno, en materia de vivienda social, es avanzar en soluciones habitacionales basadas en el ahorro energético y en la sustentabilidad medioambiental. “El steel ha mostrado importantes respuestas en cuanto a su capacidad de aislamiento térmico y en la eficiencia en el uso de los materiales, lo que para vivienda social es muy trascendente. Por supuesto que no vemos a la construcción en seco como algo excluyente con la construcción en ladrillo. Esperamos que ambos sistemas convivan sin problema, sobre todo teniendo en cuenta, además, que el steel frame es perfectamente adaptable a la convivencia con otros sistemas”, relataron las mismas fuentes..." (El Cronista, 13 de Diciembre de 2017)








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Instalaciones en la arquitectura

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Fotografías tomadas de la web




El concepto de las instalaciones, componentes constitutivos de la arquitectura, conformando sistemas necesarios de apoyo para el desenvolvimiento de las actividades humanas dentro de los edificios, ha adquirido  mayor complejidad en los últimos años. 
Teniendo en cuenta que el grado de confort, para el adecuado desarrollo de toda actividad, dentro de un edificio, ha ido creciendo (principalmente en los países desarrollados), se entiende que la influencia  de estos subsistemas, sea cada vez mayor. El desarrollo de la tecnología al servicio de la industria ha permitido lograr mayor desarrollo en el diseño de estos componentes con nuevos materiales.  
Existe un enfoque que se ha ido consolidando en lo últimos años, sobre todo  en los países industrializados, que es el enfoque ambiental en la arquitectura, ligado al concepto de “ecosustentabilidad de los edificios”, donde está implícito una mayor importancia en el equilibrio ecológico que debe existir en las relaciones de los habitantes con el entorno. Esta visión ecológica de la arquitectura, lleva a reflexionar sobre temas tan prioritarios en nuestro país, como lo es el del ahorro energético.  Estamos en los umbrales de una nueva revolución, la de la eficiencia. A tal fin se deben reconvertir todos los procesos industriales, las maquinarias, los edificios, en otras palabras todo aquello que de una u otra forma, consume energía. En particular, poner énfasis en los ahorros de energía en viviendas y edificios. Es decir desvincular el concepto de confort con el mayor gasto energético. Sobre todo teniendo en cuenta, el uso adecuado de recursos naturales no renovables. 
Resulta imprescindible que el arquitecto o profesional proyectista, integre en el proceso de diseño, las instalaciones, como un subsistema para evitar problemas en etapas posteriores. Es lo que se conoce como “diseño concurrente”, para lograr el manejo coherente de todas las partes de un edificio, ya desde la etapa proyectual. El concepto de economía y racionalidad también debe estar implícito desde esta etapa, para evitar gastos de mantenimiento posteriores que surjan debido a la imprevisión del proyectista. Otros temas como diseño de recorridos, zonificación de funciones, envejecimiento de los materiales, la tecnología de conductos y uniones, uso de recursos no tradicionales para la generación energética, etc. son algunos de los conceptos que deben analizarse en todas las etapas del diseño, y fundamentalmente desde el comienzo, acompañando el desarrollo de una idea global del edificio.
 En el tema de la climatización, intervienen muchos factores a considerar para tomar decisiones desde la etapa de proyecto en una obra. Además de las condiciones atmosféricas de temperatura del aire interior y exterior, humedad relativa, velocidad del aire en la zona de permanencia, temperatura media de las superficies que rodean al local, y factores tales como el ritmo de trabajo, el grado de fatiga, edad sexo, vestimenta, estado de salud, etc., el uso racional de la energía debe ser prioritario.
El diseño con estas premisas, requiere mayor grado de compromiso, pero es de fundamental importancia afrontar esta forma de hacer arquitectura para asegurarnos un futuro mejor.






 












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Color, arquitectura y Ciudad

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Por definición, el color es la impresión producida en la retina por la radiación de luz. Los rayos de luz, son a la vez reflejados y absorbidos por los cuerpos, de acuerdo a la longitud de onda de las radiaciones.
Esta estimulación visual que realiza la luz, de acuerdo a la teoría ondulatoria, en el sistema nervioso y su percepción en el cerebro humano, es aprovechada en varias disciplinas como el arte, la psicología, la publicidad y el diseño o la medicina a través de terapias alternativas como la cromoterapia, incluso también es abordado desde la metafísica y en terapéuticas que trabajan con la energía, asociándola al color. Desde la Psicología podemos asegurar que hay una impronta subjetiva, además del fenómeno físico como hecho en sí mismo y su experiencia sensorial, ya que es utilizado como expresión de sensaciones. Esto, en el arte como en la arquitectura, es una herramienta poderosa como generadora de emociones en el receptor del fenómeno.  Puede favorecer en la expresión de una idea o alterar y trastornar al individuo produciendo confort o incomodidad. Puede destacar o disimular, puede generar una sensación de bienestar, de excitación o serenidad, puede estar asociado a la temperatura, dimensión o peso en la percepción de un objeto  o un espacio. La elección, uso del color y sus combinaciones cromáticas, como lenguaje social obedece a factores estéticos y culturales pero a la vez tiene connotaciones psicológicas a nivel personal, existen asociaciones inconscientes en la elección de un color en particular o en la respuesta que pudiera tener un individuo frente a un objeto con determinado color, de acuerdo a experiencias previas. Esto puede manifestarse, por ejemplo, en la sensación de tristeza al entrar en una habitación con poca iluminación, con ventanas reducidas y ausencia de colores brillantes o el caso de una persona hambrienta rodeada por paredes rojas en la decoración del espacio, o platos del mismo color. Algunos colores suprimen el apetito, mientras que otros pueden aumentar nuestra respiración y frecuencia cardíaca.
El objetivo de este artículo, no es abundar en una explicación de la teoría del color, sino lograr una aproximación a la ciudad, la  arquitectura, el color y la psicología del mismo.
El rol del arquitecto como cualificador del espacio urbano, es fundamental. Dentro de la actividad que le compete, debe asumir el compromiso de construcción del ambiente urbano. En ese rol, se entiende que el color en la ciudad implica mucho más que la sola aplicación del mismo dentro de la fisonomía urbana. Al igual que con la definición de la forma y la función en un hecho arquitectónico, el aporte del color en el espacio vital urbano, es muy significativo, ya que contribuye a la lectura de la ciudad como hecho urbanístico.

“Los especialistas en el diseño del entorno urbano no han incluido el color con toda su potencialidad como variable de diseño. Este no se percibe solo con los ojos, sino con todo el pasado, la historia y la concepción que se tenga del mundo. El color es un hecho cultural, y lo percibimos con toda la cultura. Por lo general, en el transcurso de la historia, se ha utilizado el color en la búsqueda de producir "un efecto colorista" en la obra de arquitectura. Estos "efectos" responden a distintas motivaciones y cumplen diversas funciones, fundamentalmente simbólicas (primitivas, abstractas, decorativas) y comunicativas (decodificadoras, descriptivas, exaltadoras, contextualistas, etc.)”.  “A partir de la influencia de la Reforma (Lutero, uno de los principales exponentes que aportan sustento filosófico), se vuelve la mirada hacia el Clasicismo (síntesis equilibrada de forma y espacio), con una desvalorización del rol del color. En la mitad del siglo XVIII se producen los primeros descubrimientos arqueológicos que revelan el uso intenso del color en la arquitectura clásica. Ello modifica las tendencias de la época, lo que se traduce en dos corrientes: una que incluye el uso del color en la arquitectura, y otra que se resiste, centrando su postura en el acromatismo. Enrolado en esta última podríamos incluir a Ruskin (siglo XIX), que influenciaría al Movimiento Moderno en general, a pesar de que algunos de sus fundadores como W. Gropius, B. Taut, A. Behne, etc., desarrollaron varios intentos para incluir el color en la ciudad y crear nuevas formas de comunicación valiéndose del color como medio.
El color de una ciudad es un aspecto de su historia. Hasta la Revolución Industrial, los pueblos y ciudades del mundo occidental desarrollaron un proceso lento de crecimiento orgánico, utilizando materiales de la región. Los materiales disponibles dieron forma a estilos arquitectónicos muy diferentes, produciendo ambientes urbanos de gran armonía visual, unificados por escala, materiales, y fundamentalmente por su color, lo que generó estructuras urbanas con identidades cromáticas inmutables”. Leandro De Corso, Color, arquitectura y estados de ánimo, Universidad de Morón, Facultad de Arquitectura.

El uso del color en la ciudad, es un hecho cultural y en la actualidad está ligado a la forma,  se utiliza para estructurarla, subrayarla, revalorizar a la arquitectura o algunos elementos componentes con fines decorativos. Quizá se carezca de la conciencia de su uso como fenómeno ambiental. Intervenir con el color, es innegable que produce un impacto,  no sólo enriquece la forma del espacio asignándole un significado,  sino que  puede incrementar el contenido identificador, vivencial y orientativo visual de una ciudad.
No se puede leer al color solamente en su aspecto cromático, sino como fenómeno ambiental, en él cobra importancia la iluminación, las sombras (no son incoloras) y sus tonalidades, la reflexión en las superficies arquitectónicas y las cualidades atmosféricas en las distintas localizaciones geográficas y en distintos horarios durante el día y según las estaciones del año.  Muchas ciudades, se han identificado a lo largo de la historia con determinados rangos de color producidos por el uso de ciertos materiales predominantes de producción regional (como el  caso del ladrillo visto utilizado a gran escala en muchos edificios en altura y viviendas particulares en la Ciudad de Córdoba), en donde la incidencia de la luz y los agentes climáticos, modifican sustancial y dinámicamente, la sensación del color ambiental. El uso de determinada tecnología y el color asociado a las mismas, en combinación con la morfología y utilización de los espacios, es lo que va estructurando un sistema de “lugares” en la ciudad, conformando su estructura y permitiendo aprehenderla como tal, otorgándole su fisonomía particular e identidad, en un determinado momento histórico.
Es innegable que el color es un factor determinante que contribuye en la construcción de la identidad de la Ciudad. Su uso en el medioambiente urbano, en términos de sustentabilidad, implica una responsabilidad para los arquitectos que realizan una lectura de la identidad, donde el color cobra significado en la sintaxis de la Ciudad. 













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Sistema industrializado

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Sistema de construcción en seco Steel Framing



Sistema Steel Framing

Se entiende como sistema industrializado:

Sistema de construcción cuyo diseño de producción es mecanizado, en el que todos los subsistemas y componentes se han integrado en un proceso global de montaje y ejecución para acelerar su construcción.


Trataremos el tema de las envolventes verticales:

Sin duda, el sistema de construcción en seco "Steel Framing" presenta ciertas ventajas propias de la utilización de sistemas industrializados, ya que tienen un mayor desarrollo de sus componentes, en cuanto a diseño industrial se refiere. Cada elemento tiene su razón de ser para lograr la eficiencia del producto final. Por lo cual, es de suponer en términos económicos y de racionalidad constructiva, que se podrá llegar a un buen producto en tiempos más reducidos, que otros sistemas llamados “tradicionales”, en nuestra región.
En términos generales, los sistemas de fachadas ligeras se componen de una capa exterior, que admite una amplia  variedad de terminaciones con distintos tipos de paneles y diversos acabados, y un trasdós que deberá cumplir con la función de soporte estructural y de aislación termoacústica e hídrica. Cada capa está bien delimitada, y controlando a cada una, se optimiza la función del cerramiento en su conjunto.
A continuación, un cuadro de resumen comparativo, facilitado por una reconocida empresa de montaje en seco. 





Las fachadas ligeras, aseguran algunos beneficios en cuanto a facilidad de montaje y reparación o recambio de los elementos de fachada. Pero muchas veces, es esta multiplicidad de elementos lo que dificulta la eficaz resolución de aspectos técnicos, cuando se pretende realizar algunas innovaciones de diseño.
Desde el punto de vista térmico, la eficaz resolución de los paneles multicapa se dificulta precisamente por la cantidad de elementos que intervienen, que tienen gradientes térmicos que pueden variar de acuerdo a la orientación. Se hace preciso un estudio del comportamiento térmico en etapas de diseño, de acuerdo a los materiales que constituyen las distintas capas de la envolvente. Por la naturaleza de algunos de ellos, cuando se pretende asegurar una adecuada eficiencia térmica, se producen condensaciones intersticiales si no se interrumpe el paso del vapor de agua. Muchos componentes de espesor reducido y de considerable conductividad térmica, como pueden ser las placas cementicias, en relación con otras capas contiguas utilizadas como aislante térmico, hacen estrictamente necesaria la consideración de la barrera de vapor. Cuando existe más de un grado centígrado de diferencia de temperaturas entre el exterior y el interior y una humedad relativa mayor al 60 %,  no sólo es fundamental considerar la aislación térmica, sino también la barrera de vapor, la cual se hace fundamental precisamente por las buenas prestaciones térmicas de la capa de aislación.
En estos sistemas de muros multicapas, las posibilidades de lograr una buena aislación térmica, son muchas. Al ser fachadas ligeras, la capa de aislación puede aumentar su espesor todo lo necesario para asegurar un eficiente confort interior. Sobre todo teniendo en cuenta las dimensiones del espacio de la estructura de sostén, que es donde se aloja la aislación. Dimensión que puede ampliarse, variando la perfilería utilizada.
Otro tema que resulta beneficioso a la hora de mejorar las prestaciones térmicas de este tipo de tecnología, es la elección de una fachada ventilada, con entrada y salida de aire en algún punto de la misma. El funcionamiento tiene la posibilidad de variar según cambien las condiciones climáticas exteriores.  En la condición de verano debido al asoleamiento sobre la fachada se produce el “efecto chimenea”, es decir, el aire se calienta disminuyendo su densidad y asciende buscando la salida por las rejillas superiores. En la condición de invierno, al haber una radiación solar de menor intensidad, no se asegura el movimiento del aire dentro de la cámara y al permanecer casi estanco, actúa como aislante térmico. “El principio de funcionamiento está basado en que al calentar el sol la hoja exterior, el aire de la cámara aumenta su temperatura y tiende a subir generando una corriente vertical que impide transferir esa ganancia térmica hacia el interior de la edificación, colaborando con el ahorro de energía en los meses cálidos y evitando fundamentalmente condensaciones, al evacuar el vapor de agua proveniente tanto del interior como del exterior del edificio. Durante los meses fríos, este funcionamiento se alterna; con la reducción de pérdida de calor debido a que el aislante térmico está colocado en toda la superficie de la fachada, evitando que se produzcan puentes térmicos, y funcionando como un acumulador de temperatura1. Como se utiliza el espacio libre que queda entre los montantes de la estructura para colocar la aislación térmica, la presencia de la perfilería en alguna medida, interrumpe la continuidad del aislante. Es en esta situación, que la cámara de aire exterior resulta beneficiosa.
Por último, cabe mencionar que la mejora de la capacidad aislante de la envolvente de un edificio, y la adopción del criterio de minimizar las pérdidas por infiltraciones mejorando la calidad de las aberturas, pueden asegurar un ahorro importante de la energía consumida para mantener las condiciones de habitabilidad interior. Si bien, lograr una eficiencia térmica, en términos económicos implica una mayor inversión inicial, su amortización es viable en un corto o mediano plazo, con el agregado del cuidado de los recursos energéticos del planeta.
En un futuro próximo, será estrictamente obligatorio generalizar este concepto, mediante la obligación del cumplimiento de la normativa existente, para lograr una certificación de eficiencia térmica. Certificación que debería ser extendida por los organismos de control, para otorgar los permisos de edificación.



 1. SAN JUAN, Gustavo y JAUREGUI, Esteban -  Ahorro de energía para climatización, págs. 5 y 6




 


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Protecciones solares

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parasoles horizontales
La radiación solar que entra a cualquier ambiente de una edificación a través de una ventana sin protecciones solares, constituye un aporte calorífico considerable, afectando al confort interior. Al ser esta radiación, espectralmente muy cercana a la radiación infrarroja, este calor podría aumentar la temperatura del aire interior respecto a la temperatura del aire exterior, debido a lo que se denomina efecto invernadero. El proceso se da a través de los planos vidriados de las ventanas, los cuales si son simples, son transparentes a la radiación infrarroja de onda corta, por lo que ésta es absorbida y vuelve a irradiarse entre las superficies y objetos interiores en forma de radiación infrarroja de onda larga. Por el contrario, el vidrio resulta opaco para la radiación de onda larga, por lo cual este calor radiante quedará atrapado dentro del ambiente.


“Se entiende por protección solar a cualquier dispositivo fijo o móvil que impida total o parcialmente el paso de la radiación solar al interior de un local o habitación”.  1


aleros
Se habla de protección solar, precisamente por la capacidad de regular la temperatura en el interior de locales habitables, con la ubicación de ciertos dispositivos que se interponen o regulan la trayectoria de la radiación solar.
Para el diseño de las estructuras de protección, es necesario el conocimiento de la latitud del sitio, es decir, determinar la trayectoria y ángulo solar a lo largo del año. Esto, de acuerdo a cada orientación de las ventanas  y  según las distintas fachadas. Estos factores definirán el tipo de protector solar más conveniente y el diseño del mismo, en cuanto a dimensiones y morfología. Si la estructura está compuesta por lamas, permitirá determinar la orientación de las mismas, es decir la disposición en sentido vertical u horizontal. 




Los tipos de protección más usuales son los siguientes:
 
o Protecciones fijas
o Protecciones móviles
o Protecciones orientables




La relación de la ventana de acuerdo a las orientaciones (y según cada hemisferio, pensando en la ubicación geográfica), sugiere qué tipo de criterio se usará para cada fachada. La perforación de la envolvente con mayores dimensiones en las orientaciones adecuadas, y la reducción y / o protección, en las más desfavorables.
Todo un panorama aparte, nos ofrece la industria de las carpinterías. Según el material que las compone, el diseño, si es doble vidriado o simple, la hermeticidad, la presencia de distintos tipos de vidrios y la incorporación de dispositivos de protección, hacen que su diseño sea cada vez más complejo y de mayor eficiencia.
El aprovechamiento de los espacios semicubiertos, generando expansiones y asociándolos con puertas vidrieras, para aprovechamiento de las mejores visuales, suele ser un muy buen recurso de diseño en climas cálidos. Aleros que permitan el filtrando de la radiación solar, o la interrumpan, tambián es una buena opción. Las aberturas con parasoles de lamas verticales orientables, en orientaciones donde la posición del sol tiene un ángulo de menor altitud con respecto al horizonte, constituye otra forma de protección adecuada para esa situación
En climas fríos, en cambio, el criterio es de aprovechamiento solar, en vez de protección.
Por todo lo antes enunciado, es de fundamental importancia el estudio climático, en donde se insertará la edificación. Estos son detalles que se resuelven en la etapa de proyecto.



1. (Proyecto Reconsost, Investigación sobre el Comportamiento Térmico de Soluciones Constructivas Bioclimáticas. Aplicación de Nuevas Tecnologías para la Rehabilitación Sostenible de Edificios).






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Eficiencia energética

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Control solar con parasoles



En un contexto global, con manifiesta crisis energética, Argentina no es ajena a esta problemática. En nuestro país, el panorama general presenta un agravante por la falta de inversiones en el aprovechamiento de los recursos naturales.
Es entonces, que existe la necesidad imperiosa de concientización en el uso adecuado de la tecnología  para alcanzar eficiencia energética en los edificios. La conciencia debe iniciarse primero, a través de la toma de  decisiones adecuadas en la etapa de diseño de las envolventes, y posteriormente, por medio del uso de estrategias tecnológicas tendientes a lograr el confort interior en la vivienda. Es necesario asegurar un adecuado acondicionamiento interior, sin excesivo gasto energético.
Se infiere que aproximadamente un tercio de la energía producida en nuestro país, es consumida en y para el desenvolvimiento de los edificios. De este porcentaje, casi la mitad se utiliza para satisfacer la demanda de calefacción y de refrigeración que se realiza a través de sistemas activos de acondicionamiento.
Se puede lograr un confort bastante óptimo sin depender de las energías contaminantes, o al menos minimizando el uso de las mismas. De acuerdo al  conocimiento del clima local, la misma naturaleza por un lado, y la tecnología por el otro, nos brindan recursos adecuados para definir estrategias de diseño.
La variable del confort higrotérmico es poco considerada en el diseño arquitectónico. En nuestro medio, hay un predominio de la variable económica, o  una búsqueda exacerbada de cierta imagen estética, vinculada al uso de nuevas tecnologías de gran impacto sobre el entorno. No son considerados los verdaderos requerimientos de confort de una actividad específica. La adecuación ecológica de los edificios se introduce en instancias posteriores del diseño, con un costo ecológico muy importante. Se entiende el concepto de confort, desde el punto de vista térmico, como Calidad de Vida, es decir, que:

los usuarios puedan gozar de un ambiente interior estable, en sus aspectos higrotérmicos, de movimiento de aire, de polución ambiental. Se pueden manifestar por ejemplo, en que las distintas zonas o habitaciones de una vivienda se encuentren con temperaturas más o menos estabilizadas y en rangos similares; o que los efectos de la temperatura por estratificación del aire o por su movimiento no afecten el confort corporal”. 1

A nivel nacional existe normativa que regula el aislamiento térmico en edificios. A Nivel Municipal, la Ord.9387/95, se apoya en dicha normativa: 

Los cerramientos exteriores deben cumplir con las condiciones fijadas en cuanto a "Normas de Transmitancia y Condensación - IRAM" referidas a "Acondicionamiento térmico de edificios" Normas 11.601 - 11.603 - 11.604 y 11.605. Cuando la Dirección Control de Obras Privadas y Uso del Suelo lo considere necesario, podrá solicitar la documentación técnica correspondiente que así lo demuestre”.

Si bien existe la Normativa, los Entes de control edilicio no cumplen con su función, al menos en lo relativo a los requerimientos térmicos.
En Córdoba, no se exige todavía el cumplimiento de esta normativa para poder realizar la certificación energética de edificios. Por ende, los profesionales pueden evaluar factores económicos, antes que tener criterios de sostenibilidad en sus decisiones de diseño.
El sol, como fuente de vida, tiene su razón de ser en la existencia de los seres vivos. Pero, en determinadas épocas del año, se hace necesario prever formas de protección o de ganancia de calor. El rango de temperaturas asociadas con el confort humano se ubica entre 18º C y 24º C. Para aproximarnos a ese  confort, utilizamos la envolvente de las construcciones como regulador del paso del calor.

 El aislamiento térmico está dado por la resistencia que opone la envolvente de una edificación al paso del calor. El coeficiente de transmisión de calor requerido, de acuerdo con las condiciones ambientales, puede ser obtenido con los materiales de uso común en la construcción”.2

Es en este contexto, que el diseño de las envolventes cobra un rol de importancia dentro del proyecto. Existen recursos necesarios, de uso por el profesional proyectista para asegurar el confort interior, de una forma saludable y sustentable. Los espacios de aire o cámaras que se generan en las envolventes multicapas son un buen elemento a aprovechar, se puede regular su dimensión, hacerlos entancos o generar la posibilidad de ventilarlos, ya que el aire contenido presenta cierta resistencia a la transmisión del calor. La resistencia al paso del calor en dirección exterior – interior o en sentido opuesto, puede ser mejorado con la adición de materiales aislantes donde sea necesario. Existen una gran variedad de estos materiales en el mercado que satisfacen estándares exigentes de aislación. El proyectista es el encargado de optimizar estos recursos, ya que bien empleados, permiten el ahorro de combustible en climas fríos y la preservación de los recursos energéticos, al disminuir el uso de equipos de acondicionamiento, en climas cálidos.
La protección de las aberturas con doble vidriado, dispositivos tales como aleros, parasoles o cerramientos, junto al uso de recursos naturales como la vegetación o la ventilación natural, son elementos que hacen más sostenibles, a las decisiones del proyectista. Sobre todo, cuando éste conoce la dinámica de la transmisión del calor y utiliza la tecnología para dar solución a esta problemática.




1. SAN JUAN, Gustavo y JAUREGUI, Esteban -  Ahorro de energía para climatización, págs. 5 y 6.
2. Hanono, Miguel, Construcción en madera, pag.82.





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Arquitectura Sostenible

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 “La Construcción Sostenible deberá entenderse como el desarrollo de la Construcción tradicional pero con una responsabilidad considerable con el Medio Ambiente por todas las partes y participantes. Lo que implica un interés creciente en todas las etapas de la construcción, considerando las diferentes alternativas en el proceso de construcción, en favor de la minimización del agotamiento de los recursos, previniendo la degradación ambiental o los prejuicios, y proporcionar un ambiente saludable, tanto en el interior de los edificios como en su entorno” [Kibert, 1994].

Una definición de construcción sostenible plenamente compartida. No habla de innovar, sino de encarar la construcción “tradicional”, entendida como una forma de construir en un momento histórico y en un contexto geográfico y cultural. Construcción encarada con plena conciencia y con una postura crítica frente a la arquitectura meramente estética, vacía de contenido y copiada de otras latitudes. Se traslada la imagen, sin estudiar plenamente el sentido de cada componente, que se ha pensado para dar solución a cada problema planteado. Dando como resultado final, un edificio como respuesta, no como punto de partida.
Se trata de hacernos totalmente responsables como proyectistas y constructores, de cada una de nuestras decisiones. Sabemos que todo tendrá consecuencias en el futuro y que nada es ilimitado. Por lo cual es necesario prestar la debida atención a cada detalle, aún pequeño, porque produce un impacto a escala global.
La sostenibilidad debe orientarse no sólo en el respeto por mantener las condiciones ambientales, sino en los efectos durante la etapa de construcción y en los que se producen durante toda la vida útil, en quienes interactúan con la arquitectura.
Todo proyecto, desde su implantación, debe pensarse tanto para minimizar el impacto ambiental en un entorno natural dado, como en la consideración del clima local. Su estudio debe permitir utilizar los recursos existentes para aprovechar, o bien para protegerse de las condiciones consideradas adversas. Para ello hay que examinar la topografía, hacer un relevamiento de la vegetación autóctona a conservar, y un estudio climático regional y local.
“La implantación de los edificios juega un papel fundamental en el consumo de energía. No siempre se pueden escoger las condiciones más favorables, pero la referencia al clima, la vegetación, la topografía y el tejido edificado tienen que ser un primer paso tanto si lo aprovechamos como si nos tenemos que proteger de las condiciones adversas” [Casado, 1996].

El estudio de las condiciones climáticas se fundamenta, no sólo para lograr el confort interior, sino también para permitir un uso eficiente de la energía.  Para ello es fundamental estudiar las envolventes y sus posibilidades de aislación, asoleamiento y protecciones, posición de aberturas para asegurar la ventilación, favoreciendo corrientes de aire que atraviesen los locales.
El recurso hídrico, cuya red de agua potable es inexistente en algunas zonas geográficas, debe valorarse para permitir el aprovechamiento de las aguas grises y pluviales, una vez tratadas.
Otro tema considerado, que también tiene implicancias ambientales, es el uso eficiente de los materiales para la construcción, y la calidad de la edificación. Valor agregado no sólo para el mercado inmobiliario, sino para mejorar las condiciones medioambientales y el ahorro de los recursos energéticos. Para ello, pensarse en materiales de uso difundido en cada zona, existentes en el mercado local, minimizaría el impacto del trasporte. La tecnología elegida, puede pensarse en su vida útil completa, asegurando un bajo mantenimiento y un adecuado envejecimiento sin pérdida de cualidades estéticas. Permitiendo además, una inversión inicial moderada en relación al uso de otras tecnologías de uso “no tradicional”, en la región.
Lograr edificios “saludables” y eficientes desde el punto de vista medioambiental, requiere quizá una inversión inicial mayor. Pero el argumento para el profesional interviniente en el proceso proyectual, debe centrase en el coste menor durante la vida útil de la construcción. Lo que significa ejercer una cierta actitud de información, del profesional hacia el cliente, con un mayor compromiso de la actividad del arquitecto y mayor formación en lo relativo a lo  profesional.  


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Arquitectura a medida

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Existe el eterno interrogante que manifiesta, hasta qué punto es válida la arquitectura para satisfacer las necesidades expresivas del proyectista, o bien, a los requerimientos de consumo generados por el medio socio-económico contemporáneo. Esto último, nos conduce a la pregunta de si es menester responder a las aspiraciones de quién habitará o interactuará con cada obra construida. Si esto es lo que prima en desmedro del significado de la misma, quizá tampoco sea una buena decisión.  Seguramente lo que llamamos “poética de lo obra”, como significado de la misma, está implícito siempre, queramos admitirlo o no. Es inherente de toda creación estética. Incluso es concebida siguiendo un enfoque que puede o no ser transmitido exitosamente, en el momento de su concepción. Es decir, que hay un contenido para transmitir, el cual a veces no es fácil de comunicarse o se emiten mensajes confusos. Muchas veces, es el propio comitente en el momento de encargar un trabajo, quien manifiesta la necesidad de habitar una vivienda que responda a determinadas condiciones estilísticas de moda, las cuales quizá, pudo apreciar en alguna revista de arquitectura o decoración. En este caso, podemos afirmar sin temor a equivocarnos, lo que significa la “casa catálogo”, totalmente vacía de contenido, es decir con algo no genuino para ser comunicado.  La experiencia en el mundo cambiante de la moda, nos ha demostrado hasta el hartazgo que los recursos estilísticos pasan, a veces vuelan sin posarse en algún lugar específico. Son cambios que suceden relativamente rápido. El tema, es que la arquitectura debe persistir todo el tiempo que demande su vida útil, y algunas veces sobrevive a ese lapso de una forma resiliente, a través de los reciclajes.
 Reducir a una obra de arquitectura, a sólo un objeto tridimensional, es un error. Hay un concepto, que es el de “uso”, donde interviene la cuarta dimensión. Es decir que no debe ser sólo admirada, sino también vivida. En todo caso, si es un “objeto estético de arte”, debe ser un objeto para ser experimentado. Y si es de una forma placentera, mucho mejor.
 La distancia que existe entre la opinión de un crítico ocasional de arquitectura y la que percibe el habitante que permanece, es abismal. El deleite del objeto “bien de consumo” y la interacción cotidiana del usuario en el espacio, son dos cosas absolutamente diferentes. Aunque a veces pueda haber coincidencias. Muchas veces, la idea de “arquitectura cáscara” es insuficiente, sobre todo, si ésta tiene que ser padecida durante la experiencia de uso.
 La idea del “consumo”, es lo que puede vaciar de contenido a lo que por su escencia está lleno de significado. La “cultura del vacío”, es lo que tiende a llenar los huecos, con superficialidad, la misma que demanda el medio. La arquitectura, en sí misma no está carente de significados, pero es el usuario únicamente quien puede cargarlos, de acuerdo a su subjetividad y a su experiencia de vida.
 Me hago eco, de las palabras del arq. Rodolfo Livingston, en su libro Cirugía de casas:  

No existe una experiencia “funcional” o práctica por un lado y una experiencia estética por el otro. El acto perceptivo es complejo pero único. La percepción es un fenómeno integral de la personalidad. Se percibe con la intención, con la memoria, y aún con la ideología. La actriz japonesa que se hace operar los ojos para parecer occidental reniega de su aspecto oriental ideológica y estéticamente, en un gesto único” (…) ”Desde el punto de vista de sus protagonistas, la arquitectura se comporta como un fondo, como una cáscara que permite su relación óptima con el exterior, con el equipamiento, con la luz, el sonido y la gente, mientras que los arquitectos tienden a imponerles “edificios-objeto” convertidos en demostraciones sólidas de determinados principios.” (…) ”El usuario no percibe “la arquitectura” sino el espacio que habita, y sobre todo, los significados que va atribuyendo a los lugares en función de la historia de éstos y de su propia historia personal”.







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2 - Arquitectura saludable

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Voy a compartir un decálogo que el arq. Garrido sostiene, al cual voy a complementar con ciertas afirmaciones personales, de acuerdo a mi experiencia:






1. Iluminación natural: los vanos son fundamentales en las viviendas, y naturalmente surgieron en las envolventes con el propósito de que la luz natural llegue a todos los ambientes. Yo agrego que en este propósito no debemos pecar por exceso, tampoco. Siempre debería haber un estudio responsable de las condiciones bioclimáticas que afectan las construcciones, no sólo llenar de “muros cortinas” o “piel de vidrio” en todas las orientaciones y en todas las latitudes, sin las necesarias protecciones que aseguren el confort ambiental.

2. Transpirabilidad (ventilación natural continuada): es decir, rodearnos de paredes porosas construidas con  materiales que actúen como la piel humana, que podamos transpirar a través de ellas, permitiendo el paso del aire pero no del agua. Por supuesto que esta dinámica de pasaje y de equilibrio de presiones, debe aprovecharse para lograr confort higrotérmico. La imagen de la arquitectura, como elemento biológico, es decir que pudiera asimilarse a las funciones de la biología humana, es un concepto necesario.  La envolvente, como piel que respira, permeable y asistida por una red arterial dinámica, que ayuda a la adaptación del ser humano con el medio natural, cambiante. La vida es dinámica, la arquitectura también debería serlo.

3. Sencillez tecnológica: los artefactos tecnológicos que nos rodean, tienen una vida útil, lo cual puede producir malestar por mal funcionamiento o falta de él. Cuanto menos tecnología nos rodee, y más nos asimilemos a lo natural, más cerca estaremos de nuestras condiciones primitivas. El concepto de “lo natural” está impreso en nuestro patrón genético, aunque nos veamos tentados a rodearnos de la tecnología necesaria para solucionar nuestros requerimientos más esenciales y aquellos más sofisticados. Convengamos que la misma, tiene que estar a nuestro servicio y no ser nosotros, individuos con personalidad neurótica, quienes la necesitemos obsesivamente para poder vivir. Creo que es un problema de actitud personal, frente a objetos que pudieran despertar una respuesta adictiva.

4.Naturalidad” en los materiales: los materiales utilizados deben tener la menor manipulación posible en su fabricación, es decir, tener una alta conciencia ecologista al seleccionar la tecnología con la que se materializará una obra de arquitectura. De esta forma, podremos afirmar que se han aprovechado los recursos naturales con la menor generación de residuos y el menor consumo energético. Por ejemplo, el uso de maderas con tratamientos químicos para asegurar su durabilidad, muchos de los cuáles (extremamente tóxicos), son nocivos para la salud humana.

5. Diseño arquitectónico sencillo y no monótono: es importante lograr espacios y formas sencillas, pero que cambien continuamente para que las viviendas siempre sorprendan a sus habitantes.
Me atrevo a afirmar, que el concepto de flexibilidad, permite a la vivienda “evolucionar”, al igual que sus habitantes. En este caso, la arquitectura acompaña a la persona a lo largo de su vida, satisfaciendo plenamente sus expectativas psicológicas. Se transforma en un contenedor al servicio del “Ser”, entendido como entidad donde se alojan aquellas aspiraciones más profundas. Es así, que se asimila a la arquitectura con un concepto dinámico y de permanente búsqueda.

6. Colores adecuados: son esenciales a la hora de lograr el bienestar. Salir de la monotonía de los colores “neutros”, como el blanco. La naturaleza, no es monocromática. Lo natural, es aspirar a la “cromaticidad”. Por alguna magnífica razón, el ojo humano fue creado para percibir el color. El blanco debe usarse con un criterio específico, no por timidez, ni por abstracción en la elección del color, ni siquiera, por una cuestión de asociación con el concepto de “modernidad”.

7. Sensación de seguridad e intimidad: es importante tener en cuenta, los recursos necesarios, para que los habitantes de una vivienda se sientan seguros. Esto es, sin perder el necesario contacto con la naturaleza. Este concepto, por cierto, es vital en la época en que vivimos y en la zona geográfica en la que estamos situados. Sabemos que tenemos un alto grado de carencias, de todo tipo, que nos condiciona a cierta sensación de vulnerabilidad. Existe una dicotomía entre nuestra necesidad de preservar la intimidad, y la búsqueda de contacto con los pares. Somos seres de característica social, la vinculación con otros individuos de similar naturaleza, se encuentra dentro de nuestras aspiraciones más profundas. No podemos aislarnos, con el objeto de preservar nuestra integridad.

8. Variabilidad térmica estacional: debemos asegurar, que la arquitectura responda a las variaciones térmicas estacionales. Una casa debe ser fresca en verano y cálida en invierno, logrando estas temperaturas de la forma más natural posible, y dentro de un concepto sustentable, es decir, sin demasiado consumo de energía.
La sustentabilidad, ya no es una opción. Se ha tornado necesario y urgente, el respeto por el planeta que nos contiene, al menos, si pretendemos seguir habitándolo y preservarlo de una forma generosa, para las futuras generaciones. La adaptación a las variaciones climáticas, es una decisión que permite asegurar la salud humana. Conceptualmente, está ligada a la necesidad de confort y cobijo, que nos produce la posibilidad de habitar en un elemento contenedor y no a la interperie

9. Ausencia de elementos patógenos: Ser cuidadosos a la hora de seleccionar los materiales con los cuales materializaremos nuestros proyectos de arquitectura. Evitar pinturas plásticas, barnices, tratamientos de madera, algunos plásticos, ventanas de aluminio o PVC.
Aquí puedo afirmar que el arquitecto, como diseñador primero, y como constructor después, tiene la extrema responsabilidad de asegurar la salud de las personas que vayan a hacer uso de los espacios por él creado. Debo decir, que la responsabilidad que nos cabe en el conocimiento de la composición química y el comportamiento físico de los materiales, en la interacción con otros, de distintas características, no la podemos eludir. Como profesionales, debemos indagar, experimentar e investigar, las prestaciones de los materiales “novedosos”, que surgen constantemente en el mercado de la construcción. (ver nota)

10. Mínimo mantenimiento: Evitar los materiales de alto mantenimiento.
En realidad, aquí tomamos contacto con varios conceptos. Por un lado, el uso de materiales “nobles” o que aseguren cierta durabilidad (en realidad, la eternidad al menos en una dimensión histórica, no existe) y por el otro, el envejecimiento digno. Hay materiales, que manifiestan cierto grado de belleza, aún en sus etapas de vida más avanzadas. Podemos decir que diseñamos, teniendo en cuenta estos conceptos, de durabilidad y de envejecimiento sin degradación. O bien de asimilación a la naturaleza, después de haber cumplido con su vida útil. 

Si bien tenemos la responsabilidad en la creación del medio espacial, donde el ser humano pueda desarrollar sus actividades, es el propio individuo quien deberá apropiarse de esos espacios. Espacios que podrá preservar, hacerlos suyos, modificarlos, y  hasta compartirlos con otros individuos de la misma especie. Y ahí nos adentramos dentro de otro concepto: el hogar y la apropiación territorial. Será motivo de otro escrito, tal vez.



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